Tiempo de la creación 2023
1 de septiembre al 4 de octubre de 2023

¿En qué consiste y cuándo se celebra el tiempo de la creación?

Desde el 1 de septiembre al 4 de octubre (fiesta de San Francisco de Asís), la Iglesia celebra el tiempo de la creación.  Es un tiempo especial en el que, como cristianos, estamos invitados a celebrar el don de la creación de Dios, a contemplar su bondad, y a reforzar nuestra misión de cuidarla y hacerla florecer.

¿Cuál es la invitación para este año 2023?

Invitamos a las comunidades a celebrar los próximos domingos (3, 10, 17 y 24 de septiembre, y 1 de octubre) con alguna referencia a la bondad de la creación y a nuestra misión de cuidarla, que implica una conversión ecológica integral, tanto personal como social.

El lema de este año, inspirado en las palabras del profeta Amós (5,24), es: “que la justicia y la paz fluyan”.  Como explica el Papa Francisco, “Dios quiere que reine la justicia, que es esencial para nuestra vida de hijos a imagen de Dios, como el agua lo es para nuestra supervivencia física”.  Dios quiere que la justicia fluya como un poderoso río de paz.

¿Qué es la injusticia climática?

Hoy vivimos muchas injusticias, entre ellas la injusticia climática.  La experimentan especialmente las personas y los países más afectados por las consecuencias del cambio climático (incremento de temperaturas y eventos como inundaciones, tornados, sequías, etc., cada vez más extremos), por la degradación de suelos que hacen infértiles nuestras tierras, por la contaminación de aguas y aire que nos arruina la salud, por el aumento del nivel del mar y de los ríos que afecta a millones de viviendas, y por la pérdida de biodiversidad que altera los ecosistemas y nuestra calidad de vida. 

No hace falta ser un experto para ver que la crisis ecológica nos afecta a todos, pero no a todos por igual.  Los individuos, familias, y países más pobres están más afectados y tienen menos recursos para adaptarse, a pesar de ser, paradójicamente, quienes menos han contribuido al deterioro ambiental.  De allí que, como explica el Papa Francisco en su encíclica Laudato Si (LS), el eco del grito de los pobres se une al grito de la tierra, que gime y sufre dolores de parto (LS, 4). Estos gritos se oyen en cada rincón del planeta, y se elevan a Dios, reclamando un “cambio radical” (LS, 4), “otro rumbo” (LS, 53), pues “la justicia no es invencible” (LS, 74).

¿Qué podemos hacer para que la justicia y la paz fluyan?

El pasado 13 de mayo, el Papa Francisco nos exhortó a aprovechar el tiempo de la creación 2023 para a transformar nuestros corazones, estilos de vida y las políticas públicas.  Nuestros corazones, si se dejan seducir por Dios, tienen como un fuego abrazador, incontenible (cf. Jer 20, 7-9) que nos mueve a convertirnos.  Este fuego nos ayuda purificar nuestros hábitos personales tóxicos, dañinos para el planeta, y a asociarnos con otros para asegurar que las políticas públicas cuiden de nuestra casa común.  No buscar solamente el propio interés, sino también el de los demás, incluyendo a las próximas generaciones, es algo que nos identifica más con Cristo (cf. Flp 2, 1-11).  Este año, el cierre del tiempo de la creación coincidirá con la apertura del Sínodo sobre la sinodalidad.  Caminar juntos como Iglesia implica la promoción del cuidado, la justicia y la paz.

Oración por nuestra tierra (cf. LS)

Dios omnipotente,
que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas,
Tú, que rodeas con tu ternura todo lo que existe,
derrama en nosotros la fuerza de tu amor
para que cuidemos la vida y la belleza.
Inúndanos de paz,
para que vivamos como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatara los abandonados y olvidados de esta tierra
que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas,
para que seamos protectores del mundo y no depredadores,
para que sembremos hermosura, y no contaminación y destrucción.
Toca los corazones
de los que buscan sólo beneficios a costa de los pobres y de la tierra.
Enséñanos a descubrir el valor de cada cosa,
a contemplar admirados,
a reconocer que estamos profundamente unidos
con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita.
Gracias porque estás con nosotros todos los días.
Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz.