Testimonio de los grupos de jóvenes, publicado en la revista Bienaventurados del mes de diciembre de 2018.

El fin de semana del 26, 27 y 28 de octubre, todos los grupos de jóvenes tuvieron el esperado campamento.
Confirmación, Caminar y Ágora, acompañados por el grupo de música Santa Cecilia y varios voluntarios, vivieron la linda experiencia en grupo en el Patronato de la Infancia. Félix Funes, coordinador general de jóvenes, nos cuenta de qué trató el fin de semana.


Como todos los años, los jóvenes de los grupos de Confirmación, Caminar y Ágora tuvieron su campamento durante todo un fin de semana, con la invitación a tener un nuevo encuentro con Jesús.

Para los chicos de Confirmación, se trató tal vez del primer evento comunitario en su vida de fe. Con actividades grupales y también reflexiones individuales, se les presentó a un “Jesús amigo”, presente en su vida diaria. Se los invitó a descubrir en Él a alguien en quien confiar y alguien que tiene todas las cualidades que resumen una amistad ideal, fuerte y duradera.

A los jóvenes de Caminar se los invitó a seguir caminando en la fe luego de lo que fue el ciclo de Confirmación, y a descubrir el gran regalo del amor de Jesús. Con el impulso y las ganas de un año ya caminado, los chicos buscaron y reflexionaron acerca de la manera de seguir sembrando la semilla que supieron plantar durante el año anterior. La semilla requiere de mucha paciencia, perseverancia y cariño. Y lo mismo sucede con la fe. Por sobre todas las cosas, descubrieron que la fe necesita de nuestra presencia y nuestro trabajo para germinar y dar fruto. No se trata entonces de llegar a la meta, sino de vivir el camino.

Los jóvenes de Ágora, en su año preparándose para coordinar, trabajan sobre la imagen del “coordinador ideal” y ven que, como seres humanos, nos descubrimos frágiles, endebles e imperfectos. Es así como esta imagen del coordinador perfecto se va corrompiendo y queda lo más puro: nosotros. Dios nos llama a cada uno de nosotros por lo que somos, con lo bueno y lo malo, y no por lo que aparentamos o buscamos ser. Es así que descubrimos que se trata simplemente de ser nuestra mejor versión, atreviéndonos a ser lo más fieles a nosotros mismos; de potenciar todas aquellas virtudes que tenemos, para poder transmitirlas a todos los que nos rodean. Tenemos que creer que con nuestra presencia y nuestra autenticidad logramos transmitir las diferentes virtudes de Jesús en nuestra vida.

Para todos los que participamos, fue sin duda un fin de semana lleno de emociones y momentos compartidos. Luego de dos días a pura intensidad, internalizando y compartiendo con otros, los jóvenes ahora volvemos a la cotidianeidad, en donde se hace más difícil traer a nuestro día a día las cosas que estuvimos reflexionando. Pero sí creemos que algo en nosotros cambió, y que la presencia de Jesús no pasa inadvertida. Tanto en nuestras amistades, como en nuestros distintos caminos, salimos motivados para contagiar a este Jesús que se nos hace presente día a día, gesto a gesto.